En nuestro viaje a Oporto nos costó horrores encontrar buenos lugares para comer. Entre menús para guiris, sitios monísimos pero flojos y restaurantes que parecían sacados de un catálogo de “engaña al viajero”, dimos demasiados tumbos.
Por eso, las pequeñas pepitas de oro gastronómicas que encontramos os las comparto por aquí, para que no sufráis lo mismo. Porque sí: en las ciudades muy turísticas, comer bien es deporte de riesgo.
Comer barato en Oporto
Uno de nuestros grandes aciertos fue Salao de Chá. No esperéis el sitio más estiloso del mundo, pero se come rico, es barato y ofrece platos típicos portugueses sin artificios.

Como ya habíamos probado la famosa Francesinha y el inevitable bacalao, esta vez nos lanzamos a por un bistec a las finas hierbas, que estaba sorprendentemente bueno, y unos filetes de pollo empanados que nos devolvieron la fe en la comida casera. El precio: unos 15 € por persona.
El mejor italiano de Oporto
Sé que puede sonar irónico recomendar un italiano cuando estás viajando por Portugal, pero una noche decidimos quedarnos por nuestro barrio. No estábamos teniendo demasiada suerte con los restaurantes del centro, así que nos dejamos llevar… y encontramos Olive Cafetaria Restaurante & Pizzaria.

La lasaña estaba de escándalo, la pasta carbonara entraba sola y, en general, comimos mejor que en muchos sitios. A veces el plan improvisado es el que funciona.
Dónde comer los mejores pasteles de nata
Aquí no hay debate posible: los mejores pasteles de nata que probamos fueron en la Fábrica da Nata. Crujientes, cremosos, calentito, lo típico: comes uno por probar y acabas pensando en pedir media docena más. Perfectos para el camino de vuelta a España.

Espero que todas estas opciones os ayuden a disfrutar de la gastronomía sin problemas y podáis disfrutar vuestro viaje por Oporto.
Menuda pinta todo