Étretat es un pueblecito de Normandia muy popular gracias a sus acantilados y aunque solo cuente con algo más de mil habitantes, se ha convertido en una de la «maravillas de Francia».
Qué se puede ver en Étretat
Yo visité Étretat en un viaje organizado que hice con mi familia cuando vivía en Lille. Nuestro objetivo era visitar Mont Saint Michel y fuimos haciendo pequeñas paradas en las que vimos los acantilados y Honfleur. Un viaje que puede ser muy interesante si estáis buscando rutas diferentes.
Étretat es perfecto para pasar el día, nosotros fuimos en invierno y la verdad que tuvimos mal tiempo, pero aun así pudimos disfrutar mucho de las vistas.
Nosotras comenzamos disfrutando del puerto, pero sí que es verdad que el disfrute nos duró poco porque la marea era muy fuerte y básicamente las olas te mojaban entera. Así que, pusimos rumbo a la Iglesia de Nuestra Señora de la Garde.

Luego hicimos parón para comer y encontramos un acogedor bar donde hacían galettes bretonnes. Fue una verdadera alegría porque las descubrí cuando vivía en Nantes y me encantaron. Así que, fue un momento gastronómico perfecto.

Ya con el estómago lleno pusimos rumbo al mirador que hay para ver más de cerca el acantilado de la «aguja». La subida es fácil, no se tardan más de 15 minutos en llegar al mirador.

Los acantilados de Étretat
Los acantilados de Etretat están formados por tres arcos sucesivos: el acantilado de Aval con su famosa «aguja», el Manneporte al fondo y el de Upstream, dominado por la capilla de los marineros.

Curiosamente, el característico arco de los acantilados de Étretat no está vinculada originalmente a la erosión marina, sino a la acción de un río costero paralelo a la playa. La parte final no se ha disuelto porque está compuesto por una caliza más dura.
Dónde se encuentran los acantilados de Normandia
Los acantilados de Étretat se encuentran en la Côte d’Albâtre (costa de alabastro) a orillas del Canal de La Mancha. Este está compuesto por 140 kilómetros de acantilados con alturas de entre 30 y 100 metros. Su peculiar nombre se lo pusieron los marineros ingleses a principios del siglo XIX debido al color blanco que adquiere el mar al pie de los acantilados.