Si visitas Cartagena durante la Semana Santa, vas encontrar las confiterías llenans de pequeños dulces blancos. Se llaman caramelos de los sepulcros, y para mi verlos en las pastelerías es saber que la ciudad se prepara para la Semana Santa.
Un origen dulce y curioso
Aunque muchos piensan que los caramelos de los sepulcros son una tradición artesanal antigua, la historia nos lleva al siglo XX, cuando fueron elaborados por primera vez por una empresa vinculada al Grupo Licor 43, en la barriada de San Antón.
Con el tiempo, la producción se trasladó a diversas confiterías locales, pero la receta y el espíritu de la tradición se han mantenido intactos, convirtiéndose en un símbolo de la Semana Santa cartagenera.
¿Por qué se llaman «sepulcros»?
Los caramelos de los «sepulcros» reciben este nombre porque fue la agrupación del Sepulcro quién empezó a repartirlos durante la procesión del Santo Entierro, que se celebra el Viernes Santo.

Cómo son estos caramelos
Los caramelos de los sepulcros se identifican con mucha facilidad, ya que son piezas rectangular envueltas en un papel de color blanco. Los puedes encontrar en diferentes tamaños y tienen una textura dura y crujiente. ¡Atención con los dientes!
Su sabor es dulce, con toques de almendra, canela o limón, según la receta de cada confitería. Suelen venderse en pequeñas bolsitas o envueltos en celofán transparente.
Una tradición que sigue viva
Hoy en día, estos caramelos siguen siendo un símbolo dulce de la Semana Santa en Cartagena, y se siguen elaboran de manera artesanal, respetando la receta tradicional. Además. Son el mejor souvenir que puedes llevarte de Cartagena.