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Viajando en Bus desde Bangkok a Chiang Mai

Cómo ya habrás podido comprobar hay diferentes formar de viajar desde Bangkok a Chiang Mai está: el popular viaje en tren, el avión o puedes optar por la opción del autobús.

Nosotros evitamos el avión porque, aunque parezca mentira, no somos muy amantes de los aviones y evitábamos a toda costa esta opción. Además, veníamos de vivir un año en Australia y llevábamos maletón, así que siempre teníamos que facturar y era un poco incordio.

Nuestra primera opción fue el popular tren, pero buscando en internet había muchas historias peliagudas de robos y con la maleta que llevábamos no nos queríamos arriesgarnos. Así que nos decidimos por el autobús.

Mi experiencia con 12Go Asia

El viaje lo compramos a través de 12Go Asia. Una plataforma online totalmente segura desde donde podrás comprar billetes a cualquier destino de Asia.

Nuestro viaje desde Bangkok hasta Chiang Mai nos costó, ida y vuelta, 1.159 Baht. Como ya os conté en mi artículo sobre mi viaje a Nueva Zelanda queríamos ver muchos sitios en muy poco tiempo, así que optimizamos todos nuestros trayectos y como no podía ser menos, este también.

Optamos por el horario de las 8 de la tarde y llegamos a Chiang Mai a las 6 de la mañana. Es un viaje largo, pero el horario es perfecto para poder dormir y descansar. Además, te ahorras una noche de hotel. ¿Qué más se puede pedir?

Descubriendo los autobús en Tailandia  

La estación de autobuses era un poco caótica, pero el autobús, para mi sorpresa, estaba impecable. Nunca había viajado por Asia, así que me imaginaba un autobús viejo y destartalado, pero me encontré con algo totalmente diferente. Nos pusieron un autobús de dos plantas con televisor totalmente nuevo.

A nosotros nos tocó en la planta de arriba en la primera fila. Al principio estaba super emocionada. ¡¡Me había tocada la primera fila de la segunda planta!! Seamos sinceros, todos nos hemos peleado por esos asientos cuando éramos pequeños y a mí me habían tocado.

Ese asiento es el mejor porque tiene las mejores vistas, pero en Tailandia, viajando de noche, no se puede considerar suerte. Ahora veras porqué.

Cómo era el autobús

Antes de seguir con mi anécdota, te cuento algunos detalles sobre el autobús: el autobús estaba limpio, nos dieron una manta (llévate sudadera también porque el aire acondicionado esta a tope y pasarás frío), y si no recuerdo mal, también te ponen una galleta y agua. Aun así, el autobús hace paradas y podrás comprar comida o agua en cualquier parada. Yo dormí casi todo el trayecto, así que solo recuerdo una parada.

Digo que dormí todo el trayecto, y aquí es donde entra la anécdota, pero me desperté millones de veces porque el conductor iba muy deprisa y me despertaba temiendo por mi vida.

Había cambios de carril que, como estaba en los asientos «VIP», me hicieron reflexionar mucho. Hubo momentos que decía: vamos a morir y nos llevamos el coche de delante. Suena un poco dramático y para todos los que vayáis a coger ese autobús, ya sabéis, quitadle un poco de dramatismo porque aquí estoy, viva y con energía suficiente para escribir un blog. Pero sí que es verdad, que hubo momentos que el señor conductor iba muy rápido y hacia maniobras bruscas.

Ten cuidado con las ayudas de los tailandeses

Os pongo en situación, veníamos de la isla sur de Nueva Zelanda, pleno invierno y llegamos a Tailandia con el calorcito. Estábamos emocionados nivel máximo, con ganas de descubrir Tailandia, salíamos del hotel y como niños pequeños, templo que veíamos, templo que entrabamos. También os digo que la ingenuidad en Tailandia te dura poco.

Los billetes de autobús más caros del mundo

Entramos al primer templo que vemos y un señor muy simpático empieza a hacernos preguntas: ¿De dónde sois? ¿Dónde queréis ir? ¿Qué vamos a hacer? ¿Cuántos días estaremos? Y nosotros pues le contamos nuestro plan del día y que queríamos ir a Chiang Mai. Aprovechamos para preguntarle si nos podía decir dónde comprar los billetes.

El hombre con su misma simpatía nos dice que está todo muy lejos, era verdad, que nos llamaba un tuc tuc que por 60 Bath nos hacía la ruta por los templos y encima nos llevaba a comprar los billetes de Chiang Mai. Nosotros le decimos que sin problema y nos metemos a ver el tempo. Emocionados con nuestro chollo.

Salimos de ver el templo y como marqueses tenemos nuestro tuc tuc esperándonos. Nos lleva al primer templo famoso de Bangkok, entramos y el señor nos espera. Todo estupendo, like a queen. Al salir, nos dice que nos lleva a comprar los billetes para que no se nos haga tarde. El hombre también simpatiquísimo.

Llegamos a una oficina, que no era un establecimiento oficial, y el tío nos dice que podemos entrar. Entramos, nosotros siempre alegres, siempre risueños, contentos de estar en Tailandia y una mujer muy maja empieza a decirnos que por persona son 2000 bath ir a Chiang Mai.

La noche de antes ya habíamos echado un ojo por internet y sabíamos, más o menos, el precio. A mi amigo se le había olvidado completamente y él iba directo a decir que sí… Evidentemente no los compramos porque eran casi 1000bath más caros.

La mujer se molestó y nos dice que nos vayamos a regañadientes. A la salida nos esperaba nuestro amigo del tuc tuc con mala cara y en la siguiente parada nos dijo que ya no nos lleva a más sitios. Y nos dejó en el último templo.

Película que nos montamos nosotros: los tres estaban compinchados. De hecho, creemos que estaban super informados en todo momento porque al salir el del tuc tuc ya sabía que no habíamos comprado los billetes. Creemos que la estrategia era camelar al turista en el templo, pedir un tuc tuc por poco dinero y sacarle el dinero con los billetes.

El taxista listillo

Otra de nuestras anécdotas relacionadas con el transporte fue la del señor taxista. La historia comienza con una mala organización. Se nos echó el tiempo encima e íbamos tarde a la estación de autobuses que, por cierto, está bastante retirada del centro. Así que decidimos ir en taxi.

Antes de subirnos hablamos con el taxista y nos dio un precio y dijimos ok. Nos subimos al taxi y el señor pone su taxímetro en marcha. Un poco estúpido por su parte porque nos había dicho que eran 300 bath por el trayecto.

Cuando llegamos a la estación y vamos a pagar vemos que el taxímetro marca 150. Mi amigo y yo nos miramos en plan, ¡TIIIMO!, yo quería bajarme, pagar los 300 e ir al bus, pero mi amigo le dijo que iba a ser que no. Tras un rato de conversación lo dejamos en 200 bath para no montar el lio. Así que ya sabes, del centro del Bangkok a la estación de autobuses el precio aproximado es este.

Todo hay que decirlo llevábamos más miedo que 8 viejas e íbamos con el GPS encendido para ver si el señor nos llevaba a la estación. Es muy ridículo, lo sé, pero antes de viajar a Asia escuchas tantas cosas que no se puede evitar.

Al igual que en Nueva Zelanda, decidimos comprar una SIM para poder utilizar internet y no estar muy desconectados de todo. Nos vino super bien para el momento taxi.

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